La mandolina actual, es un instrumento de
cuatro órdenes y cuerdas de metal dobles
dispuestas entre sí, es pulsada con un plectro (púa o pajuela), su afinación es
como la del violín Sol, Re, La, Mi, con una caja de resonancia que puede ser
cóncava o plana según como la desee construir el lutier y cuenta con un
diapasón de 18 a 20 trastes.
Según R. Sandoval, las mandolinas aparecen en
el siglo XVII en Italia, a pesar de que en Milán, Génova, Sicilia entre las
ciudades importantes donde se construían dicho instrumento fue la napolitana la
que tuvo más aceptación en el mundo entero. Sin embargo, existen indicios que
orientan la búsqueda de sus antecesores, en instrumentos pequeños con caja de
resonancia en forma de pera y cóncava, que se empleaban en la Europa del
siglo X, en donde cabe destacar, que casi todos los instrumentos musicales del
medio evo europeo vinieron de Asia y África, en donde la heredad que Grecia y
Roma dejó sólo está representada por la Lira, que a su vez, es el único
instrumento de origen europeo, en tal sentido los instrumentos medievales son
familias del laúd procedente de la zona sud occidental de Asia o de la zona
norte del África, los
que en su evolución darían origen a los instrumentos que a su vez se tornarían
en la actual Mandolina. Estos instrumentos podrían ser básicamente La Gittern
(en Ingles) o Chitarino (en Italiano) y la Mandore (Francia).
En esa misma dirección podremos apreciar que la
mandolina tiene dos épocas de oro que va desde la segunda mitad del siglo XVIII
a finales del XIX y de allí a principios del siglo XX según como lo plantea R.
Sandoval que los músicos napolitanos se trasladan a los centros culturales más
importantes de Europa en especial a Paris, donde se radican y publican métodos
y piezas musicales para mandolina y por su parte se dedican a la enseñanza de
la ejecución del instrumento a los nobles y burgueses de la época, y en la
segunda era de oro del instrumento es cuando alcanza su máximo esplendor al ser
difundido por toda Europa, América, África y el norte de Asia. En este mismo
orden de ideas el término bandolín o bandolina se deriva de la similitud con el
laúd en cuanto a la caja de resonancia, con forma curva, compartiendo el resto
de las características con la mandolina plana, cuyo casco queda sustituido por
los aros y por la tabla inferior o fondo como la guitarra, por otra parte la
mandolina italiana convexa es m{as usada, pero en Francia, España y Portugal se
usa la plana por resultar m{as cómoda y menos molesta su posición.
Ahora bien, haciendo referencias al laúd, que es el
antecesor de la mandolina, A. Gracias en su trabajo de investigación publicado
en (educacionmusicalvenezuela.blogspot.com) sostiene que el número de
cuerdas del laúd simboliza los cuatro elementos (aire, agua, tierra y fuego),
las cuatro estacione (otoño, invierno, primavera y verano) los cuatro puntos
cardinales (norte, sur, este y oeste), se tocaba con plectro cañón de pluma,
las cuerdas eran colocadas sencillas (ordenes simple) o en pares (ordenes
dobles).
Es importante conocer que existen
varios tipos de mandolinas que se destacan una de otra por la cantidad de
cuerdas y por su apariencia. La mandolina de Nápoles tiene la forma de laúd, la mandolina de Milán
de forma larga tenía 6 cuerdas de intestinos con el régimen de la guitarra
levantada a una octava. La mandolina de la isla de Sicilia tiene cuatro cuerdas
triples y la tabla de armonía baja plana. Son conocidas también las mandolinas
de cinco cuerdas de Florencia y de Génova. La mandolina era muy popular en
Rusia, adornaba muchas orquestas llamadas napolitanas. La industria musical
nacional producía las mandolinas baratas de las tiradas grandísimas. Hasta hoy
un día se puede encontrar mandolinas baratas que fueron hechas en la fábrica de
los instrumentos musicales de Lunacharsky. De igual forma se puede aseverar que
la mandolina era visto como un instrumento popular hasta finales del siglo XVII
que se incluye en óperas y en la sinfónica, fungiendo como solista. Cabe
destacar que Vivaldi le dedicó dos de sus conciertos, para Mandolina y
orquesta; de Italia pasó a Francia hacia
1760 y después a Alemania, Mozart la utiliza en la serenata de su don Juan, en
1787.
Por otra parte, las
mandolinas se pueden diferenciar también por su estructura en la caja de
resonancia unas son cóncavas y otras planas. Cabe destacar que en Venezuela es
más conocida la plana, en tal sentido A. Gracias en su estudio menciona que
Magdaleno (2005) sostiene que en el siglo XIX con la llegada de la mandolina al
territorio venezolano a partir de la primera década de siglo XX comienzan a
aparecer las primeras estudiantinas en San Cristóbal y Mérida. De igual forma,
es posible que se pueda encontrar mandolinas de manufactura italianas, así como
también, mandolinas de 12 cuerdas llamadas bandolas, se afinan igual y cumplen
la misma función que la mandolina, de por sí, se pueden apreciar en piezas
musicales del folklore andino como los valses y el bambuco, merengue campesino,
así como pasillos de influencias colombianas y ecuatorianas y el genero
canción. En las zonas nor-orientales este instrumento es imprescindible para
ejecutar los géneros musicales tales como el polo, la malagueña, el galerón,
jota, fulía oriental, Aguinaldos y
merengues orientales, mientras que en Lara y Yaracuy es utilizada en valses,
danzas, contradanzas, polcas, fandanguillos, merengues, entre otros. Es importante, no confundirla con
el bandolín usado en el Edo. Táchira y parte de Colombia, el cual presenta
cinco órdenes de cuerdas triples y dobles. El hecho de dividir este instrumento en tres
partes fundamentales: Cabeza (clavijas), Diapasón (ceja, espacios, ceja,
mástil) y la Caja de resonancia (cuerdas, tapa armónica, boca, base protectora,
resonancia, sujetadores de las cuerdas), se le debe a Isabel Aretz (1967), en
su trabajo Instrumentos musicales de Venezuela.
La familia de las mandolinas
puede ser dividida en dos grandes grupos atendiendo a la forma de la caja. Por
un lado la clásica o italiana (con fondo abombado en forma de pera) y por otro,
la de caja laminada a modo de guitarra (con fondo plano). Esta última es la que
podemos ver en el folklore andino, habitualmente con caja un poco sobredimensionada
(algo más ancha de lo habitual. Con forma más cercana a la bandurria). Su
cordaje atiende a 4 órdenes con 8 cuerdas que conjugadas por parejas se afinan
en intervalos de quinta como el violín. Habitualmente son cuerdas metálicas,
aunque dependiendo de la región y gustos del músico, también se utilizan de
nylon o incluso combinadas. También es usual encontrar afinaciones en las
que la tercera y cuarta cuerda se octavan.
Al
igual que sucediera con el charango, existen muchas variantes y dependiendo de
su ubicación geográfica, recibe distintos nombres. Mandolina, bandolín y
bandolina, son un mismo instrumento que a su vez da vida a otros como la
bandola andina (de 12 o 16 cuerdas y con 6 órdenes dobles y triples), empleada
en el folklore de Venezuela y Colombia aunque ya estaríamos hablando de
un instrumento diferente.
Los
métodos de construcción, no difieren de los de la guitarra clásica, aunque
existen ciertas particularidades como el sistema de contrapuente (requerido por
la tensión de las cuerdas), el tipo de clavijero (para soporte de cordaje
metálico), las dimensiones y cotas (sensiblemente menores a las de la guitarra)
entre otros.
Por
tanto, primeramente y tras definir los planos y sus cotas, habrá de fabricarse
un molde que nos sirva de horma y soporte al trabajo y sobre el cual se
encolará la caja con todos sus componentes al igual que sucede con otros
instrumentos de cuerda y caja laminada.
Aunque
no nada hay definitivo y absoluto en cuanto a medidas, la familia de mandolinas
suele catalogarse atendiendo al tamaño del instrumento en tres grupos:
-Mandolina
soprano (más aguda) con regla en torno a los 35 centímetros.
-Mandolina
tipo o tenor (tesitura intermedia) con regla que ronda los 42 centímetros.
-Y
por último una tercera mandolina octavada de la soprano y con regla de unos 53
centímetros.(Desde nuestra Web de guitarra es posible descargar la aplicación
que nos facilita las distancias entre trastes para cualquier regla). Por otra
parte, R. Rodríguez hace referencia que existe un tipo de mandolina del tamaño
aproximado de una persona se le da el nombre de bandolina-bajo.
De igual forma, existe La bandurria que es un cordófono punteado
con presencia en prácticamente toda la península, excepto en Portugal, donde se
sustituye por la mandolina o bandolín. Consta de doce cuerdas (seis dobles)
metálicas afinadas por cuartas y se hace sonar con una púa o plectro.
Tradicionalmente forma parte de rondallas o grupos de cuerda, junto con la
guitarra y el laúd, de similares características, pero con un sonido más grave.
También fue común en músicos callejeros vendedores de romances. En la
fotografía, un ejemplar restaurado granadino de 1882.
Son cordófonos punteados, el bandolín es una mandolina presente en
Portugal, pues en España se utiliza la bandurria como instrumento de plectro,
aunque también se utilizó ocasionalmente la mandolina en los grupos de pulso y
púa. Como cualquier mandolina, consta de cuatro parejas de cuerdas afinadas por
quintas, como el violín.
Algo que
diferencia al bandolín de las clásicas mandolinas es su profunda caja de
resonancia plana, que en las demás mandolinas es más estrecha o en forma de
media calabaza; así como el clavijero, en forma de abanico y con una voluta de
madera. Se pueden ver en los grupos de la mitad norte de Portugal y en las
agrupaciones universitarias. En la fotografía de la derecha, vemos un Bandolín
de Lisboa. A la izquierda podemos ver una mandolina española de rondalla.
Ricardo Mendoza hijo
de Emilio R. Vásquez y María C. Mendoza, nace el 3 de abril de 1943 y se inicia
en la música gracias a su padre, músico autodidacta y seguidor de grandes
maestros como Félix Palma, José Félix Suárez, Trinidad Romero, Víctor Durán,
Antonio Carrillo y Clemente Rojas. En su primera producción discográfica se dio
a conocer con composiciones que en la actualidad son himnos entre los músicos
venezolanos, tales como: "Reina de la Montaña ", "Panorama Larense",
"Terepaima", "La
Sombra de un Amor", "Emilio Ramón",
"Rosalinda", "Luzardo", "Cascabeles", "El
Grillo" y "Lagunillas", una de las más tocadas y reconocidas a
nivel nacional.
Por su valioso trabajo en la
difusión de la música popular de Venezuela y la participación en distintas
actividades culturales en todo el país, ha sido nombrado Patrimonio Cultural
Viviente y ha recibido reconocimientos valiosos en diferentes regiones del país
como la Orden Antonio
Carrillo, el Botón Carrillo, El Ídolo de Plata, Premio Mara de Oro y Premio
Gran Terepaima. Ha participado en actividades especiales como el festival
Mandolinas Bolivarianas en Cumaná y el II Encuentro de Bandolinistas celebrado
en Caracas en 2010.
Un maestro de las
composiciones para mandolina que en la actualidad pasa del millar, Ricardo
Mendoza se define como una institución musical y como "la mandolina que
susurra nombres de mujeres".
Renny Morales nace un 18 de Junio de 1960 en el Barrio
Saladillo de la ciudad de Maracaibo, Venezuela.
Desde niño se inclinó por la
música, y dio sus primeros pasos en ella empezando a ejecutar el cuatro, a los
14 años despierta su interés por la mandolina y la mandola, las que comienza a
cultivar alternando con sus estudios de Bachillerato en el Liceo Octavio
Hernández de Maracaibo, en donde ingresa a formar parte de la Estudiantina de ese
plantel como mandolinista. Una vez egresado como Bachiller en Humanidades,
continúa cultivando la mandolina a la vez que se dedica a impartir clases de
este instrumento en varios planteles de educación básica, fundaciones y
academias de música, fungiendo también como director de la Estudiantina de la
Universidad Cecilio Acosta de Maracaibo.
En 1995 egresa de la Escuela Superior
de Música José Luís Paz como Educador Musical. Desde entonces ha fundado un
total de 4 Ensambles, 4 Estudiantinas y 1 Orquesta de Cámara; ha realizado más
de 300 arreglos. Licenciado en Educación, mención Desarrollo Cultural, título
otorgado por la
Universidad Nacional Experimental “Simón Rodríguez”, convenio
marco con el Ministerio del Poder Popular para la Cultura.
Por otro lodo se tiene que las estudiantinas
tienen su origen en el siglo XVI. Es un ensamble musical de la familia de las
tunas y rondallas. Su característica principal es que están formadas por instrumentos
de plectro. Existe la tendencia a pensar que estos tres tipos de agrupaciones
son sinónimos pero son muy diferentes. Las rondallas y tunas tienen bandurrias y guitarras simultáneamente,
mientras sus integrantes ejecutan estos instrumentos, también cantan y bailan
alrededor del escenario. Además, los músicos usualmente se visten con trajes
que simulan la moda de la época en que surgieron y con muchas cintas de colores
sobre la capa que utilizan. Sus presentaciones tienen un carácter festivo. Las “estudiantinas” son más formales, los músicos se
sientan y se ubican de acuerdo al instrumento que ejecutan. Están constituidas
por: Primeras y
Segundas Mandolinas, las
cuales tienen la misma afinación de un violín y juegan el mismo rol que éste dentro
de una orquesta; Mandolas que tienen la misma afinación pero una octava más grave, este
instrumento juega un papel similar al del cello en una orquesta; Guitarras y Bajo. En Venezuela, ellas incluyen el “Cuatro” que es un
instrumento de cuerdas típico del país y que se utiliza como un recurso rítmico
y armónico al igual que la guitarra. En U.S.A., los primeros ensambles de
este tipo fueron llamados
“Mandolín Clubs” y eran muy similares a las “estudiantinas” aunque
incluían instrumentos de viento y banjo.
Al principio el término estaba
relacionado con actividades estudiantiles, hoy en día no es una condición para
su existencia. Por lo menos, no en Venezuela donde se han difundido por todo el
país. Muchas instituciones de diferentes tipos han incluido la creación de “estudiantinas” en sus proyectos como una contribución al
arte, tomando siempre como punto de referencia a la Estudiantina Universitaria de la
Universidad Central de Venezuela por ser la
más antigua y el punto de partida en la propagación de este género.
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